Elon Musk cumple con su palabra y dona 1 millón de dólares para construir el Museo Tesla

SiliconWeek,  11 de julio de 2014 por Mónica Tilves

Lo que comenzó como una cruzada individual para proteger el legado de uno de los pioneros tecnológicos ha acabado convirtiéndose en un proyecto que ha acaparado la atención de multitud personas alrededor de todo el mundo, incluida la del mismísimo Elon Musk.

En 2012, el dibujante y creador de la web The Oatmeal, Matthew Inman, organizó una campaña de crowdfunding para comprar el antiguo laboratorio de Nikola Tesla en Nueva York, cuando éste salió a la venta, y restaurar la propiedad.

El objetivo era arrancarlo de manos privadas para crear en él un museo dedicado a Tesla, gestionado por una organización sin ánimos de lucro.

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“He invertido todo mi dinero en experimentos para realizar nuevos descubrimientos que permitan a la humanidad llevar una vida un poco más fácil”.

El primer paso se consiguió al recaudar más de 1,37 millones de dólares con la financiación colectiva, que sirvieron para hacerse con la conocida como Wardenclyfe Tower. Pero el siguiente paso, el de la restauración, parece incluso más complicado, porque requiere de otra fuerte inversión monetaria que se estima en unos 8 millones de dólares.

Utilizando sus capacidades de difusión masiva de mensajes a través de Internet, Inman volvió a jugar sus cartas hace unos meses. Dibujó un cómic dedicado a Tesla en el que solicitaba ayuda a Elon Musk, recordando que su compañía automovilística está usando precisamente el nombre de este inventor.

En su momento Musk ya dijo que estaría dispuesto a ayudar. Y ahora se ha hecho realidad. Según ha anunciado Matthew Inman, Elon Musk se ha reunido con él en persona y se ha comprometido a donar hasta 1 millón de dólares para la construcción del museo en honor Nikola Tesla.

Además, también habrían llegado a un acuerdo para incluir una estación de Tesla Supercharger en la zona de aparcamiento de este museo, lo que permitirá recargar vehículos eléctricos en su exterior.

Tesla es una compañía fundada por Elon Musk, al que todos conoceréis por pertenecer a la denominada “Mafia de PayPal” u otros de sus proyectos como SpaceX o el proyecto Hyperloop.

Y él ha sido también el encargado de anunciar un auténtico bombazo: la liberación de las patentes que pertenecen a Tesla para que cualquiera que lo desee pueda usarlas. O, dicho a su modo, “Tesla no interpondrá demandas por patentes contra ninguna persona que, de buena fe, quiere usar nuestra tecnología”.

“Tesla Motors fue creada para acelerar la llegada de un transporte sostenible”, explica Musk. “Si despejamos el camino para la creación de vehículos eléctricos convincentes, pero después sembramos tras nosotros minas [a modo de restricciones] de propiedad intelectual para inhibir a otros, estamos actuando de manera contraria a ese objetivo”.

“Nuestra verdadera competencia no es el pequeño goteo de coches eléctricos distintos a Tesla que se están produciendo, sino más bien la enorme avalancha de coches a gasolina que salen de fábricas del mundo todos los días”, continúa el directivo.

Así que, con la esperanza de revertir esta tendencia y luchar contra sus principales rivales, promoviendo la innovación tecnológica y reduciendo las emisiones de carbono, la compañía de Musk es ahora un poco más “open source”.

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Jan Klabbers: Necesitamos una ética de la virtud, aplicable a todas las autoridades

Tendencias 21. Jueves, 17 de Enero 2013.  Por Yaiza Martínez.
A pesar de la aceleración de la globalización, que conlleva la interconexión de todas nuestras acciones a escala mundial, actualmente no existe una ética de la gobernanza global creíble. Ni siquiera una ética fiable para la política internacional, tal y como esta se ha concebido tradicionalmente.ImagenEn este marco sociopolítico, Jan Klabbers, profesor de derecho internacional en la Universidad de Helsinki y exdirector del Centre of Excellence in Global Governance Research de la Academia de Finlandia, propone la siguiente solución: el diseño de una ética de la virtud aplicable a individuos y, por tanto, a los líderes de todos los sectores, así como a las actuaciones que estos realicen.

Según explica al respecto la Academia de Finlandia en un comunicado, esta ética de la virtud serviría para complementar las leyes actuales y se aplicaría en los intersticios más problemáticos de la ley: en situaciones no sometidas a leyes, conflictivas en el terreno de lo legal o en aquellas que dejan demasiada libertad de actuación a las autoridades.

El proyecto de Klabbers se concentrará en definir qué características o qué tipo de acciones cabría esperar legítimamente de los individuos que gobiernan el mundo. El investigador señala que una ética de la virtud –adaptada a los diversos roles de los dirigentes de los diversos sectores- serviría para prevenir conflictos, evitar que estos empeoren e, incluso, ayudar a su resolución. En la siguiente entrevista, el investigador nos explica con más detalles sus ideas.

 ¿Cuál es el origen del proyecto de desarrollo de una ética de la virtud aplicable a líderes de organizaciones internacionales, asesores políticos, gestores de corporaciones globales, jefes de estado o de gobierno o a cualquier autoridad?

Con el paso de los años, se ha hecho evidente que las leyes por sí solas no son suficientes, y que a menudo acaban culminando en una sola cuestión: ¿quién decide?. Las normas legales (en realidad, todas las normas) son indeterminadas, en el sentido de que nunca se aplican por sí solas, sino que necesitan a alguien que las aplique. Pueden resultar conflictivas, así que requieren que alguien tome decisiones sobre ellas.

Además, pueden ser demasiado inclusivas (abarcar situaciones que no les corresponden), no suficientemente inclusivas (no aplicarse a situaciones en las que sería deseable que se aplicasen) o a menudo se encuentran con excepciones, por lo que alguien debe decidir si aplicar la norma o la excepción. Todo ello sugiere que se deberían contemplar las características personales de los que toman estas decisiones.

¿Cuál sería entonces la diferencia entre una ética de la virtud y las leyes ya existentes?

En mi opinión, las normas son necesarias en cualquier sociedad compleja, pero, como he dicho, por si solas no son suficientes. Por tanto, el enfoque en una ética de la virtud podría servir como complemento, como contribución al vocabulario con el que contamos para evaluar las actividades de las personas que toman decisiones en la gobernanza global.

Por otra parte, existen situaciones en las que los actores relevantes no están para nada sometidos a normas legales (piense, por ejemplo, en el caso del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea): en estos casos, una expansión de nuestras herramientas de evaluación también podría resultar beneficiosa.

¿Cómo podría convencerse a políticos o líderes de toda índole para que actuaran siguiendo las directrices de una ética de la virtud?

Quizá no sea tanto cuestión de convencer a las autoridades, como de seleccionarlas cuidadosamente desde el principio. En lo que se refiere a la persuasión, las acciones virtuosas podrían legitimar a líderes y dirigentes, y dado que la legitimidad es un recurso útil para ellos, quizá de esta forma considerasen acertado no ser tan arrogantes o ser honestos y consecuentes con lo que prometen, etc.

¿Cómo podría compaginarse una ética de la virtud (individual) con leyes y normas internacionales (de Estados o grandes corporaciones) que parecen condicionar todos los actos de los individuos con responsabilidades políticas, empresariales o sociales? ¿No cree que la ética de la virtud debería aplicarse simultáneamente en todas las capas del sistema, para que realmente pueda funcionar?

Tiene razón al sugerir que la ética también es una cuestión sistémica pero, como he señalado, no considero a la ética de la virtud como sustituto de factores sistémicos, sino más bien como un complemento de estos.

¿Qué estudios o iniciativas previos son la base de su trabajo sobre la ética de la virtud?

Por lo que yo sé, nadie ha planteado esto de manera específica y sistémica en lo que se refiere a la gobernanza global, pero algunos expertos (como Dag Hammarskjöld) sí que han estudiado la ética individual de ciertos individuos, y otros especialistas han aplicado la ética de la virtud a escenarios más específicos.

Además, profesores de economía han diseñado una ética de la virtud aplicable a los negocios, y estudiosos de la administración pública han hecho algo similar para directivos de agencias burocráticas nacionales.

El periodista que arruinó su carrera por anunciar el fin de la 2ª GM

BITACORAS.COM – 04/12/2012 – En ocasiones cumplir con tu trabajo de forma honesta y comprometida no sirve para lograr un reconocimiento profesional, sino que puede convertirse en la causa que destruya una exitosa carrera. Precisamente eso fue lo que le ocurrió a Edward Kennedy, un corresponsal de guerra de Associated Press (AP) que tuvo la mala suerte de dar una de las noticias más importantes noticias de la primera mitad del siglo XX: el fin de la Segunda Guerra Mundial.
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Edward Kennedy durante la Segunda Guerra Mundial

El comienzo de la caída en desgracia de Kennedy, tal y como nos recuerda el blog «Cuaderno de historias», tuvo lugar en la madrugada del 7 de mayo de 1945, cuando los periodistas que cubrían el conflicto bélico fueron testigos de la rendición incondicional de la Alemania nazi en la ciudad francesa de Reims.

Los países aliados decretaron un embargo de esa información, de forma que no podría publicarse hasta 36 horas después, a fin de poder limar ciertas asperezas que existían con el bloque soviético antes de que la información fuera oficial.

Sin embargo, a lo largo de ese día la noticia comenzó a filtrarse en algunas radios alemanas, posiblemente para alertar a algunos mandos militares y darles tiempo para abandonar el país. Al ver que los alemanes se habían saltado el pacto de silencio, Ed Kennedy decidió llamar a la sede de la agencia en Londres y dictar un artículo en el que, en auténtica primicia, anunciaba el final de la Segunda Guerra Mundial.

La noticia fue portada de un gran número de ediciones extraordinarias en los principales periódicos del planeta. Sin embargo, causó un gran malestar en el Gobierno de los Estados Unidos, que consideraba que el reportero había desafiado las censuras militares. Precisamente ese hecho motivó que meses después AP decidiera prescindir de sus servicios y le fuera retirada su credencial de periodista.

Los grandes periódicos y la mayor parte de sus compañeros le dieron la espalda y solo pudo encontrar trabajo en un pequeños diarios locales, hasta que en 1963 falleció a causa de un atropello.

El pasado mes de mayo de 2012, 67 años después de que Kennedy diera la mayor primicia en la historia de la agencia, AP se disculpó públicamente con el reportero y reconoció que su despido había sido un grave error, tal y como recogió el blog «Clases de Periodismo».

Ahora, un grupo de 54 destacados periodistas ha iniciado una campaña para que se premie a Kennedy con un Pulitzer a título póstumo y su nombre pueda ocupar el lugar que según ellos merece dentro de la historia de la profesión, según publica el «Washington Post».

¿Por qué la imagen de Alexander Hamilton aparece en el billete de 10 dólares sin haber sido presidente de Estados Unidos?

Marco Antonio Moreno en El Blog Salmón – 22 de febrero de 2013 | 08:14 CET

¿Por qué la imagen de Alexander Hamilton aparece en el billete de 10 dólares sin haber sido presidente de Estados Unidos? En el billete de 1 dólar está George Washington; en el de 5 dólares Abraham Lincoln; en el de 20 dólares Andrew Jackson, en el de 50 dólares Ulises Grant, y en el de 100 dólares Benjamín Franklin, que si bien no fue presidente del país fue presidente del Estado de Pennsylvania, además de ser inventor y héroe de la independencia.Alex Ham

La Razón de que Hamilton comparta este honor junto a estos héroes es muy relevante, y aporta elementos de gran interés para el “problema” de la deuda que aflige a los países europeos. Asi lo entienden algunos académicos que sugieren seguir el ejemplo de Hamilton para resolver el “problema” de la deuda europea. Pero veamos primero quien fue Hamilton, y qué hizo por la política económica de Estados Unidos.

Hamilton, Secretario de Tesoro

Hamilton fue el Secretario del Tesoro del gobierno de George Washington y supo dirigir la política económica del naciente Estados Unidos en un momento en que ese país estaba asolado por las deudas contraídas en su lucha por la independencia. Si bien la ratificación de la Constitución de 1788, le dio al gobierno federal la autoridad de aplicar impuestos, Hamilton, que asumió el cargo en 1789, evitó deliberadamente los prolongados acosos de la política fiscal. Pese a que Estados Unidos estaba inmerso en un mar de deudas, no optó por subir los impuestos y aplicar drásticos recortes presupuestarios. Su lema era de que la única forma de superar la situación económica era generar crecimiento y confianza.

Y la tarea era titánica. El valor nominal de la deuda federal y estatal era de 74 millones de dólares, incluyendo 12 millones de dólares adeudados a los bancos holandeses que les habían ayudado a financiar la guerra por la independencia. El producto del país en 1790 ascendía a la suma de 1,6 millones de dólares, lo que indica un ratio deuda/ingreso de 46 veces. Hoy, se asustan muchos países cuando ven que su deuda se empina por sobre el 100 por ciento del PIB (relación 1 a 1). Por eso que el ejemplo de Hamilton demuestra que el “problema” de la deuda pública, llamado también por algunos “acantilado fiscal”, y del cual se hace gran alarde cuando se habla de la deuda y los déficit públicos, no es en verdad un problema si se aplican criterios como los que implantó Hamilton en el llamado capitalismo naciente.

¿Qué hizo Alexander Hamilton?

Hamilton señaló que todas las deudas serían canceladas, y para ello urgió al gobierno a asumir todas las deudas de los Estados, y establecer la solvencia del país para evitar el llamado default (situación de impago) de cualquiera de los 13 Estados de ese naciente país. Esta acción ayudó a consolidar la estabilidad de la Unión y a agrupar en un solo conjunto esos trece Estados dispersos. El gobierno federal asumió todas las deudas de los estados individuales y los combinó en un solo fondo denominado “fondo de amortización de deuda”. Esto quitó la presión que recaía en los Estados individuales, y ayudó a reducir los intereses de los préstamos (hoy prima de riesgo), generando confianza y estimulando la economía. En pocos años, esta notable idea de Alexander Hamilton generó la recuperación y aportó más ingresos a la arcas del gobierno.

En 1794, cuatro años después de que su plan entrara en vigor, la deuda federal había aumentado un poco, pero los ingresos habían aumentado más del triple. El ratio deuda/ingreso pasó de los 46 a 1 de 1790, a 15 a 1 en 1794, y en 1800 llegó a ser 8 a 1. Sorprende que hoy existan presiones draconianas para que los países restrinjan sus aumentos de deuda en momentos en que el aumento de deuda es una de las pocas alternativas reales para salir de la crisis que se vive. Por eso que algo anda mal en la economía. Y todos aquellos que ven el aumento de la deuda pública como el gran cáncer de la crisis demuestran su desconocimiento de la historia. Dos siglos antes del mal llamado keynesianismo existía una receta para las recesiones y las crisis de deuda.

Hamilton no fue un precursor de ese keynesianismo que mal comprenden algunos. Simplemente miró a la economía como un sistema de planificación central, ese método que tanto se exige a las empresas privadas para orientar su presente hacia el futuro, y que les da su razón de ser. El gran mérito de Hamilton es que supo esquivar las presiones (hoy equivalentes a los planes de austeridad y los recortes presupuestarios) con una idea de futuro en la que logró unificar a esos trece Estados en un solo país. Por eso es un héroe, y figura con acierto en uno de los billetes verdes.

Hamilton ignoró la idea predominante en esos momentos, impulsada por Jefferson y Madison, de que lo que valía era pagar la deuda (como se hace ahora), y persuadió al Congreso para emitir nueva deuda con la cual levantar al país. Así fue como la deuda aumentó, pero también aumentaron los ingresos producto de las nuevas inversiones que generó la deuda nueva atendiendo a las nuevas necesidades del país. Para Hamilton, la marea creciente levanta todos los barcos, incluyendo a los más débiles, y ayuda a diluir las disputas de clases que dividen a los países (idea de auténtico contenido keynesiano).

Sólo una vez que la crisis de deuda fue superada, Hamilton comenzó a aplicar impuestos a las importaciones y a aumentar los aranceles a los productos manufacturados importados que podían producirse al interior de Estados Unidos, y también a los productos de lujo como el Whisky, que se importaba de Escocia. Como Ulises Grant (el de los billetes de 50 dólares) diría 80 años más tarde:

“Durante siglos, Inglaterra confió y aplicó medidas de protección, las llevó al extremo y obtuvo resultados satisfactorios. No cabe duda de que a ese sistema debe su fortaleza actual. Tras dos siglos, Inglaterra ha encontrado conveniente adoptar el libre comercio porque la protección ya no tiene nada que ofrecer. Muy bien, caballeros, mi conocimiento de nuestro país me lleva a pensar que en un par de siglos, cuando los Estados Unidos hayan obtenido todo lo posible de la protección, adoptará el libre comercio”.

Este ejemplo de Alexander Hamilton se encuentra en el corazón de algunos académicos como Hans-Werner Sinn y Franz Wolfgang que han descubierto paralelismos sorprendentes entre los problemas actuales de la zona euro y los Estados Unidos de hace 200 años. Tal como en esa época Carolina del Sur y Massachusetts eran vapuleados por el peso de la deuda y nadie quería prestarles dinero, así hoy países como España, Grecia e Italia sufren las inclemencias de la deuda y la falta de liquidez producto de una excesiva confianza anterior en el crédito externo.

Por eso que los primeros años de Estados Unidos, o el capitalismo temprano, son un precedente relevante para la Europa de hoy, y Alexander Hamilton es algo así como un héroe. Ese héroe que hoy requiere Europa para superar la crisis del empantanamiento que le ayude a mirar de frente el futuro.

Estampas de China por Somerset Maugham

Por José M. Guelbenzu

En un biombo chino

EN UN BIOMBO CHINO
William Somerset Maugham
Traducción de Miguel Martínez-Lage
Península. Barcelona, 2003
208 páginas.

Es una delicia viajar con W. Somerset Maugham. Da lo mismo adónde vaya: sabe ver, sabe elegir entre lo que ve, sabe darle relieve, sabe manejar su cultura y su curiosidad a partes iguales y con toda naturalidad y sabe escribir estupendamente. “En un biombo chino” es una selección de las múltiples anotaciones que hizo a lo largo de sus viajes por la cuenca del río Yangzi durante los inviernos de 1919 y 1920. Esas anotaciones las seleccionó, reescribió y ordenó con la intención no tanto de relatar en continuidad los avatares de un viaje cuanto las imágenes cargadas de sentido que lo impresionaron durante el viaje. Así, estamos ante una sucesión de estampas vivas que transmiten, en primer lugar, esa atención que sólo el respeto y la sorpresa ante un mundo ajeno puede permitir a los ojos de un occidental cargarse de serenidad y -cómo no tratándose de un escritor inglés cosmopolita- de esa calidad de ironía que aplica, sobre todo, al resto de occidentales que pueblan estas páginas, empezando por sus propios compatriotas; tierna ironía o bien maliciosa, según los casos y los personajes.

El contraste -o conflicto- entre occidentales y chinos es constante desde el primer momento. En cuanto a los primeros, ninguno escapa a su perspicaz mirada en la medida que viven, a pesar de todo y de cualquier cantidad de años de estancia, aferrados a su cultura de origen y muy poco propicios a entender el entorno en el que, por una u otras razones, viven y trabajan, a gusto o a disgusto. Esa ironía suele ser del estilo de la que elijo ahora como muestra: “Ahora bien, de sus nutridas lecturas no había adquirido un ápice de tolerancia sino más bien un exceso de vanidad“. O cuando se refiere a los occidentales reunidos en una fiesta de diplomáticos: “Habitaban un mundo en el que Copérnico jamás existió: para ellos el sol y las estrellas giraban obsequiosos en torno a la Tierra misma, en cuyo centro estaban ellos“.

Hay retratos formidables; por ejemplo, el del misionero en Miedo,impresionante por su hondura dramática; hay -los justos- paisajes de verdadera intensidad lírica y ajustada imagen; hay compasión en su mirada cuando pinta escenas como la de El mulo de carga, compasión exenta de simpleza y de facilismo. Hay retratos de los propios orientales en los que no ahorra dureza e indignación, como el del ministro venal, cruel, corrupto que, sin embargo, es un refinado coleccionista de arte chino y cuya rapacidad contribuye a la desaparición y pérdida del pasado que ama; está en la estampa titulada El canto rodado y muestra de manera excelente esa mezcla de flema y de firme convicción moral que sabe hacer convivir perfectamente en la medida que, sin expresar directamente una opinión concerniente a sus principios, consigue hacerla patente de manera indirecta a través de la sugerente transparencia de su escritura. Un ejemplo excelente de su propio talante es el texto en el que se muestra la conmoción y emocionado orgullo de un viejo europeo -el propio William Somerset Maugham- ante la aparición de un fragmento de estatua griega en el lado chino de la frontera del Tíbet, un probable busto de Alejandro que quizá un comandante del ejército macedonio llevó hasta las puertas de la más antigua civilización oriental.  Leer más de esta entrada

“Alan Turing fue esencial para ganar la Segunda Guerra Mundial”

  27/10/2012 en Materia. ENTREVISTA | Pedro Bernal, ex director del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional.

La segunda mitad de 1940 y la primera de 1942 fueron conocidas por las tripulaciones de submarinos alemanes como los tiempos felices. Durante esos meses, sus victorias en la campaña del Atlántico fueron numerosas y sus riesgos, limitados. Como cuenta Pedro Bernal, teniente general del Ejército del Aire y ex director del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN), esas dos etapas de triunfos coinciden con la inclusión de novedades dentro de Enigma, la máquina empleada por Alemania para sus comunicaciones seguras durante la Segunda Guerra Mundial.AlanTuring-Bletchley

Esta relación entre los triunfos aliados y su capacidad para interceptar las comunicaciones enemigas ofrece una idea del valor del trabajo del matemático Alan Turing y todo el equipo que trabajó desde la mansión de Bletchley Park, en Buckinghamshire (Inglaterra), para desencriptar los mensajes nazis. En una conferencia enmarcada en el simposio internacional El legado de Alan Turing, organizado por la Fundación Ramón Areces en el centenario de su nacimiento, Bernal ofreció su visión sobre la relevancia del trabajo de inteligencia del matemático británico, que pudo acortar la guerra hasta dos años y fue esencial para la victoria aliada.

¿Habrían ganado la guerra los aliados sin Turing?

No sé si sin Ultra [el programa británico para romper los códigos alemanes] o sin Turing, pero desde luego sin las labores de inteligencia que desarrollaron, no. Creo que la importancia de este trabajo se podría valorar aún mejor si pudiésemos aplicar un método científico riguroso para ver qué cantidad exacta de mensajes se consiguió descifrar y cuándo. Se podría establecer una medida del éxito de la inteligencia mucho más precisa, pero por la propia naturaleza de los materiales de los que estamos hablando, todo eso ha sido confidencial y ha estado clasificado. Pero en cualquier caso, creo que en aquel combate de las armas que se trasladó a las ondas, sin el trabajo de Ultra, posiblemente, no se habría ganado la batalla del Atlántico, y creo que el trabajo de Turing, si no fue una causa excluyente, desde luego fue un factor esencial para el triunfo.

Usted ha observado una relación entre las innovaciones alemanas en sus sistemas de encriptación y etapas de más éxitos militares para sus ejércitos justo a continuación. ¿Por qué no introdujeron esas innovaciones con más frecuencia?

Hay un debate, todavía hoy, sobre hasta qué punto los alemanes sabían que eran vulnerables en algún aspecto, por aspectos de diseño de la máquina o por procedimiento. Creo que ellos lo sospechaban, aunque no tenían certeza. Por otro lado, incluso cuando capturaban alguna máquina, había quien decía que daba igual, porque, aunque tuviesen la máquina o los códigos, la utilización que se estaba haciendo de ellos y los cambios que se estaban realizando día a día harían imposible que los enemigos accediesen a la información. Pero entiendo que ellos sospechaban que algo funcionaba mal porque también veían que cuando introducían un cambio, observaban una mejora que después con el tiempo se difuminaba.

¿Pudieron hacer algo más para evitar que se interceptasen sus mensajes?

Ellos hacían cambios de carácter disciplinario, de protocolos, pero para mí hay algo más que podían haber hecho. Basaron tanto sus mensajes en Enigma que posiblemente con eso facilitaron el que redes o mensajes que no eran tan opacos pudieran ser descifrados y comprometiesen el resto. Si hubieran concentrado la utilización de Enigma para aquellos mensajes de importancia capital, y el resto los hubiesen transmitido por otras redes, habrían dificultado mucho más la labor a quienes querían romper el código. Leer más de esta entrada

Hallan el lugar exacto donde fue apuñalado Julio César

Vía La Vanguardia Cultura 10/10/2012  (de EFE) y web del CSIC

Un equipo del CSIC ha hallado el punto exacto donde fue apuñalado Julio César en el año 44 a.C: justo en el centro del fondo de la Curia de Pompeyo de Roma, mientras presidía, sentado en una silla, la reunión del Senado.

Varios textos romanos antiguos describen el asesinato de Julio César en la Curia de Pompeyo; un hecho, fruto del complot de un grupo de senadores para eliminar al general, que desembocaría en la formación del segundo triunvirato y en el estallido final de las guerras civiles.

Ahora, 2.056 años después, un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha descubierto el punto donde cayó asesinado el militar, informa el CSIC en una nota enviada hoy.

Lugar en el que supuestamente falleció Julio César

Una estructura de hormigón de tres metros de ancho por más de dos de alto colocada por orden de Augusto, hijo adoptivo y sucesor de Julio César, para condenar el asesinato de su padre ha dado la clave a los científicos.

Este hallazgo confirma que el general fue apuñalado justo en el centro del fondo de la Curia de Pompeyo, mientras presidía la reunión del Senado.

Actualmente, los restos de este edificio se encuentran ubicados en el área arqueológica de Torre Argentina, en pleno centro histórico de la capital italiana.

Siempre se supo que Julio César fue asesinado en la Curia de Pompeyo el 15 de marzo del 44 a.C., porque los textos clásicos así nos lo transmiten, pero hasta ahora no se había recuperado ningún testimonio material de este hecho, tantas veces representado en la pintura historicista y en el cine“, explica el investigador del CSIC Antonio Monterroso, del Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC.

Las fuentes clásicas aluden a la clausura, años después del asesinato, de la Curia, un lugar que pasaría a convertirse en una capilla-memoria.

Sabemos con seguridad que el lugar donde Julio César presidió aquella sesión del Senado y donde cayó apuñalado se clausuró con una estructura rectangular organizada conforme a cuatro muros que delimitan un relleno de hormigón. Lo que desconocemos es si esta clausura supuso también que el edificio dejara de ser completamente accesible“, aclara el científico.

En Torre Argentina, además de la Curia de Pompeyo, los investigadores han comenzado a estudiar los restos del Pórtico de las Cien Columnas (Hecatostylon).

El objetivo es conocer qué vías de conexión se pueden establecer entre la arqueología, la historia del arte y el cine en estos espacios de la muerte de Julio César.

También pretendemos entender mejor ese sentido de clausura y lugar funesto que describen los textos clásicos“, añade Monterroso. Los dos edificios forman parte del complejo monumental de unos 54.000 metros cuadrados que Pompeyo Magno, uno de los más grandes militares de la historia de Roma, construyó en la capital para conmemorar sus triunfos militares en Oriente hacia el año 55 a. C.

Es muy atractivo, en sentido cívico y ciudadano, que miles de personas tomen hoy el autobús y el tranvía justo al lado de donde hace 2.056 años fue apuñalado Julio César, o que incluso vayan al teatro, pues el principal de la capital, el Teatro Argentina, se encuentra muy cerca igualmente“, indica Monterroso.

El proyecto, con una duración de tres años, cuenta con la colaboración de la Sovraintendenza ai Beni Culturali del Comune di Roma, con el apoyo financiero del Plan Nacional 2008-2011 del Ministerio de Economía y Competitividad y con el respaldo de la Escuela Española de Historia y Arqueología del CSIC en Roma.

Robert Zatorre: Todo el cerebro está dedicado a la música

Por Marta Palomo – El argentino Robert Zatorre es cofundador del laboratorio de investigación Brain, Music and Sound (BRAMS) en Canadá y uno de los mayores expertos mundiales sobre cómo el cerebro procesa la música y produce emociones. De joven quería ser organista pero se dio cuenta que sería mejor científico. La canción del verano no le llama mucho la atención.

¿Por qué hacemos música?

No tenemos la respuesta. Pero junto con el lenguaje, es una seña de identidad de todo ser humano.

¿Y es exclusiva de los seres humanos?

Totalmente. Hay algunos especialistas que hablan de música para referirse al canto de los pájaros, pero yo creo que no es lo mismo. La canción de las aves tiene como función la defensa del territorio y, que yo sepa, nadie se pone música en su casa con el objetivo de ahuyentar al vecino. Además, desde un punto de vista neurológico, el cerebro de los pájaros y el de los mamíferos no tiene nada que ver. Ni siquiera el cerebro de animales más cercanos a nosotros, como el chimpancé, tiene ninguna función musical.

Robert Zatorre

Robert Zatorre: catedrático de Neurología y Neurocirugía de la Universidad McGill. Imagen: SINC

¿Qué funciones tiene?

Muchas y muy valiosas. Para empezar es universal. No existe ni ha existido cultura humana que no tenga música. Pensemos en bodas, fiestas, entierros… Es impensable que exista un rito social o un momento importante en la vida sin música. Su función principal es la de cohesión social ya que a través de ella el grupo se siente unido en un acto o en un estado de ánimo, como pasa con los himnos nacionales y de fútbol. Otra función no menos importante es la del vínculo emotivo que crea entre la madre y el hijo. La música modula el estado de ánimo de un bebé ya que este responde muy temprano a ritmos y armonías.

¿Así como el lenguaje tiene áreas especializadas en el cerebro, la música también?

No me gusta hablar de zonas especializadas porque creo que todo el cerebro está dedicado a la música. Pero sí hay algunas. Por ejemplo, con técnicas de neuroimagen hemos observado neuronas en la corteza auditiva que responden a la altura tonal. Los pacientes con lesiones en esta región tienen ‘amusia’, se dan cuenta del volumen y la duración de una nota, pero no del tono. No reconocen las canciones y no saben por qué a la gente le gusta tanto la música.

¿Alguna región ‘musical’ más?

En paralelo con la zona de Broca, relacionada con el lenguaje, existe una región frontal que es muy importante para unir los sonidos en el tiempo. Para entender una canción es necesario un circuito que establezca relaciones entre las distintas notas. El cerebro trabaja con la música igual que con el lenguaje. Los sonidos individuales no representan nada, pero sí la relación entre ellos: las notas forman acordes, que forman melodías, que forman temas…    Leer más de esta entrada

‘Pensar el siglo XX’ de Tony Judt y Timothy Snyder

El siglo XX se erige como la edad de las ideas, un tiempo en el que, para bien o para mal, el pensamiento de unos pocos se impuso sobre las vidas de muchos. De una claridad y lucidez sin precedentes, el último libro de Tony Judt (1948-2010), uno de los más incisivos historiadores contemporáneos, está destinado a convertirse en un clásico del pensamiento moderno. Pensar el s. XXPensar el siglo XX es a la vez un libro de historia, una biografía y un tratado de ética. Es una historia de las ideas políticas modernas en Occidente. Pero es también la biografía intelectual de Judt, nacido en Londres justo después del cataclismo que supusieron la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, cuando el comunismo afianzaba su poder en Europa del Este.

La excepcional naturaleza de esta obra se revela en su propia estructura: una serie de conversaciones íntimas con su amigo el historiador de la Universidad de Yale Timothy Snyder en las que Judt, con asombrosa elocuencia y erudición, rescata a los pensadores que han dado forma al mundo en que vivimos, presentando sus triunfos y fracasos.

Es, por último, una reflexión sobre la necesidad de la perspectiva histórica y de las consideraciones morales en la transformación de nuestra sociedad. Al recuperar lo mejor de la vida intelectual del siglo XX, abre el camino a una moral para el siglo XXI. Este es un libro sobre el pasado pero es también un libro sobre la clase de futuro al que deberíamos aspirar.

Su redacción fue terminada pocos meses antes de la muerte de Judt a causa de una enfermedad degenerativa.

Pensar el siglo XX
Tony Judt y Timothy Snyder
Ed. Taurus
Precio: 23 euros
 Rústica  – Páginas: 408 – 15 x 24 cm
ISBN: 9788430609109
Fecha: 16/05/2012
 
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Frank Sherwood Rowland, el Nobel que avisó al mundo

Artículo por Jesús Santamaría, catedrático de Química Física y miembro de la Real Academia de Ciencias.

Frank Sherry Sherwood Rowland (Delaware, EE UU, 1927), premio Nobel de Química en 1995 por demostrar que los clorofluorocarburos (CFC), utilizados en los sistemas de refrigeración y como propulsores de los sprays, eran letales para la capa de ozono que protege la vida en la Tierra, murió en California el pasado sábado 10 de marzo de 2012 a la edad de 84 años.

Frank Sherwood Rowland, premio Nobel de Química en 1995. / AP

Frank Sherwood Rowland, premio Nobel de Química en 1995. / AP

Compartió dicho premio con su colaborador, el mejicano Mario Molina, y con el holandés Paul Crutzen.

Realizó su tesis doctoral en la Universidad de Chicago dirigido por Bill Libby (Nobel de Química en 1960 por poner a punto la técnica de detección con carbono-14) y entre sus maestros tuvo a científicos tan descollantes como Harold Urey, Edward Teller, Maria Goeppert-Mayer o Enrico Fermi. Sherwood Rowland fue uno de los fundadores en 1965 del campus de Irvine de la Universidad de California (UCI).

Como experto en Cinética Química y Fotoquímica, tras estudiar las reacciones químicas de trazadores radiactivos (tritio, carbono-14, e isótopos de flúor y cloro), en 1974 se interesó, junto con Mario Molina, por el efecto de la acumulación creciente, como producto de la actividad humana, de los CFC, compuestos no tóxicos, muy poco solubles en agua y muy estables en la troposfera, con un tiempo de vida de cerca de 100 años. Rowland y Molina demostraron que solo pueden ser destruidos por la fotolisis solar en la estratosfera, iniciando un ciclo que llevaba a la destrucción de la capa de ozono, que nos protege de la radiación ultravioleta y hace posible la vida. Se necesita una visión global para seguir, en frase de Rowland, “la evolución de los CFC desde la cuna, en la superficie terrestre, hasta su tumba en la estratosfera”.

Las predicciones de Rowland y sus colaboradores fueron confirmadas por el descubrimiento, en 1985, de la aparición estacional, durante la primavera austral, de un agujero de ozono sobre la Antártida. El proceso químico ha resultado ser más complejo que el previsto originalmente, estando implicadas en él otras reacciones sobre superficies en partículas sólidas de las nubes estratosféricas polares. Estos hechos condujeron a que la humanidad tomara conciencia de la unidad y límites de nuestra casa común: los protocolos de Montreal (1987) y Copenhague (1992) dispusieron, respectivamente, la reducción y suspensión definitiva de la fabricación de los CFC.    Leer más de esta entrada

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