El esquinazo de Pujol a Hitler

En La Vanguardia Hemeroteca. Hace 100 años. Por Teresa Mª Amiguet. 14/2/2012.

Juan Pujol García había nacido el 14 de febrero de 1912 en la barcelonesa calle Muntaner,  provenía de una familia de clase media, católica y de creencias políticas liberales. En la Guerra Civil combatió en ambos bandos –se pasó de los republicanos a los nacionales– pero no necesitó disparar un solo tiro en ninguno, según su propia declaración. De su tránsito por ambas trincheras salió siendo un convencido antifascista y anticomunista, un escéptico que odiaba a los totalitarismos en general. Estas convicciones hicieron queal iniciarse la II Guerra Mundial en 1939, decidiese involucrarse directamente en el conflicto. Así en 1940, ni corto ni perezoso se dirigió a la embajada británica en Madrid para ofrecerse como espía. Por razones obvias fue rechazado en varias ocasiones, de modo que  tomó una curiosa determinación: presentarse a la inteligencia alemana como un funcionario del gobierno español de tendencias pro-nazis. Tras algunas dudas iniciales, fue aceptado y le impartieron un curso intensivo de espionaje, que incluyó la escritura cifrada. El servicio de  inteligencia alemán necesitaba con urgencia agentes para informar del movimiento de los buques aliados.

Pujol es destinado a Portugal. Armado de una copia de la Guía Azul de Inglaterra, una obra de la Royal Navy, una guía de ferrocarriles, y algunas revistas encontradas en la biblioteca local, inventa informes tan impresionantes que consigue que parezcan provenir de Londres.

La reacción de los británicos no se hace esperar: al enterarse de que Pujol trabaja para el III Reich, los servicios secretos de Su Majestad mueven pieza y lo captan para el  contraespionaje. Sus dotes para la interpretación facilitan la elección del alias: ‘Garbo’ entra en escena. Así el 14 de junio de 1941, contratado ya por el MI5 para su sección ibérica, ‘Garbo’ llega a Liverpool. Tommy Harris, oficial de habla española al frente de dicha sección, le toma bajo su mando. La asociación entre los dos agentes hará historia. Codo a codo, en 1944 ya habían logrado crear una red ficticia de  27 subagentes dotados de una existencia tan ficticia como verosímil. A través de ellos y vía Madrid, fueron capaces de transmitir al servicio de inteligencia alemán información del calibre necesario para ganarse la confianza de los nazis. Leer más de esta entrada

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